Buenos Hábitos de Trabajo: 20 Ejemplos para Impulsar tu Productividad y tu Carrera
Cuando buscas tener una vida laboral exitosa, asegúrate de tener buenos hábitos de trabajo. Estos son los que marcan la diferencia entre lograr el éxito o simplemente fracasar.
Se necesita mucho tiempo para adquirir buenos hábitos de trabajo en el lugar de trabajo. Dependiendo de los hábitos productivos, pueden tomar entre 18 y 254 días para mantenerlos y hacer que formen parte de tu rutina. A pesar del tiempo que toma, vale completamente la pena.
Cada día tienes una nueva oportunidad y espacio para crecer.
¿Qué Son los hábitos de trabajo?
En pocas palabras, los hábitos de trabajo son rutinas, actividades o comportamientos positivos que adoptas antes y durante tu jornada laboral. No importa si realizas tareas en una oficina o en casa.
Piénsalo en tus prácticas laborales diarias. ¿Qué sueles hacer primero en la mañana cuando llegas al trabajo? Probablemente, revises tus correos electrónicos o hables con tus compañeros. Este es un hábito que adquiriste sin siquiera notarlo. Puedes considerarlo un hábito de trabajo si te trae beneficios.
Lo más importante de los comportamientos laborales es que los hábitos que desarrolles te permitan ser más productivo y mantener energía durante todo el día.
Por qué son importantes los buenos hábitos de trabajo
Los buenos hábitos en el trabajo no solo mejoran tu enfoque y concentración, sino que también, al ayudarte a aprovechar mejor tu tiempo, aumentan tu productividad. Además, notarás que estarás menos estresado cuando finalmente los desarrolles.
La importancia de los buenos hábitos de trabajo radica en eliminar las consecuencias de los malos:
- Proteger contra el agotamiento (burnout);
- Ayudar a mantener el equilibrio entre vida y trabajo;
- Permitir el crecimiento de tu carrera;
- Cuidar tu cuerpo y cerebro.
Cómo construir buenos hábitos de Trabajo
Si estás decidido a desarrollar buenos hábitos de trabajo e incorporarlos a tu rutina, comienza con estos pasos:
#1: Observa tu estilo de trabajo
Cuando tienes tu propio estilo de trabajo, entiendes qué condiciones son las mejores para ti. Por ejemplo, si eres más creativo trabajando desde casa que en la oficina, desarrolla buenos hábitos de trabajo alrededor de este hecho. No te obligues a ir a la oficina. Obtendrás más resultados, serás más productivo y tendrás más energía para esta y otras tareas.
#2: Añade buenas rutinas de trabajo con el tiempo
Aunque puedas estar ansioso por incorporar rutinas de trabajo positivas en tus prácticas diarias, es mejor enfocarse en solo uno o dos comportamientos a la vez. Cuando hayas establecido una rutina con estos, puedes agregar gradualmente otros.
#3: Usa técnicas de gestión del tiempo
Las técnicas de gestión del tiempo, junto con comportamientos laborales positivos, te ayudarán a desarrollar y mantener buenos hábitos de trabajo durante mucho más tiempo. Además, puedes esperar estar menos distraído y más enfocado en tus tareas.
20 Ejemplos de buenos hábitos de trabajo
#1: Puntualidad
Ser puntual es más importante de lo que piensas. Es una manera de demostrar tu fiabilidad y expresar respeto por el tiempo de los demás.
Cuando siempre eres puntual, los demás entienden que pueden contar contigo para cumplir con las fechas de entrega y plazos.
Comienza evitando largos descansos personales y llegando siempre a tiempo a las reuniones.
#2: La comunicación es clave
No importa si estás comunicándote con tu gerente, jefe, equipo o partes interesadas. Sin lugar a dudas, comunicarse eficazmente es un buen hábito de trabajo que debes desarrollar. Es importante tener en cuenta que comunicarse no solo significa hablar con claridad. También implica escribir de manera clara, responder adecuadamente y escuchar bien.
Supongamos que estás gestionando un proyecto que debe entregarse la próxima semana. En lugar de simplemente decírselo a tu equipo, puedes comunicarlo de manera más clara.
Por ejemplo: “Debemos completar este proyecto para la próxima semana. Para que eso suceda, necesitamos terminar tareas concretas. Asegurémonos de hablar sobre las tareas que aún faltan y verificar si no hay obstáculos.”
Como puedes ver, si hablas así, ya estás explicando lo que falta y anticipando que puedes ayudar a resolver cualquier tarea que todavía esté en progreso. También estás demostrando que escuchas activamente al equipo y sus problemas.
#3: Mantente organizado
Para muchas personas, mantenerse organizado es difícil. No importa si trabajas en una oficina, en casa o ambos, es importante tener buenas rutinas de trabajo. La organización y la planificación son grandes hábitos que deberías adoptar, ya que son esenciales para ser productivo.
Aquí hay algunos consejos para ayudarte a poner todo el proceso de trabajo en el orden correcto:
Divide tu trabajo en diferentes listas
Este es uno de los buenos hábitos de trabajo que te ayudará a mantenerte organizado. Puedes usar diferentes listas para tareas rápidas, medianas o que requieran mucho tiempo, dividir entre las que necesitas hacer solo y las que necesitas la ayuda o cooperación de un compañero, por ejemplo, entre otras. Puedes hacerlo en un papel o usar una herramienta que te ayude, como Flowlu. Aquí puedes usar una lista de tareas inspirada en GTD, diagramas de Gantt, tableros Kanban y un calendario para organizar tus tareas. Por ejemplo, puedes crear listas personalizadas para tus tareas que se ajusten a cómo realmente planificas y trabajas.
Durante esta etapa, observa aquellas cosas que haces que consumen mucho tiempo y que no aportan nada nuevo a tu trabajo.
Si estás acostumbrado a revisar constantemente las redes sociales, ten en cuenta que esto consume mucho tiempo. Con este mal hábito, es fácil perder la noción del tiempo. Por eso, intenta evitarlo incluso durante tus descansos laborales.
Aprende a priorizar
Muchas personas tienen dificultades para establecer prioridades. Incluso si estas operaciones ya están definidas por el gerente, a algunas personas les cuesta cumplir con el orden de las tareas presentadas.
Observa tus tareas más de cerca. ¿Cuáles dependen de otras? La respuesta te permitirá saber qué debe hacerse primero. Además, dejar siempre las tareas más complejas para el final no es una buena solución. De hecho, es uno de los peores malos hábitos de trabajo que puedes tener. En su lugar, deberías dividir las tareas complejas en tareas más pequeñas y simples y realizarlas una por una.
El gurú de la productividad, David Allen, inventó un excelente método para priorizar tus actividades y mantenerte siempre organizado. Explora GTD, o el método Getting Things Done, para aprender una estrategia efectiva de gestión del tiempo.
Deja de hacer multitarea
En lo que respecta a la multitarea, mientras algunas personas la defienden como lo mejor que hacen, para otras es simplemente imposible de realizar. Por eso, puede considerarse tanto un buen como un mal hábito de trabajo al mismo tiempo.
La práctica real demuestra que la multitarea no es una solución eficaz porque a veces genera más problemas que buenos resultados.
El mundo empresarial comenzó a cambiar su actitud hacia la multitarea gracias a Dave Crenshaw, quien desmitificó la multitarea en su libro homónimo.
La realidad es que no se puede hacer algo correctamente sin prestar atención. Si intentas hacer 2 o 3 cosas al mismo tiempo, no podrás completar tu trabajo tan rápido como si te concentras en una sola tarea. Por lo tanto, deja de hacer multitarea hoy y dedica tu tiempo y atención exclusivamente a una actividad.
Planifica tu Día
Este es un buen hábito de trabajo para una carrera exitosa, ya que te ayudará a ser más productivo. Tómate el tiempo para definir primero tus objetivos y luego piensa en las responsabilidades necesarias para alcanzar esos mismos objetivos. Utiliza técnicas de gestión del tiempo, así como herramientas de priorización y visualización para ayudarte.
#4: Presta atención a los detalles
Esta técnica te permite notar de inmediato la mejora en tu trabajo. Es un hecho. Verás los efectos positivos en tu reputación, la eficiencia del equipo y, en consecuencia, en el éxito de tu empresa. Los descuidos y errores se reducirán sustancialmente, al igual que las decisiones incorrectas.
Convertir esto en uno de tus buenos hábitos productivos no es difícil, pero te tomará un poco más de tiempo.
Imagina que necesitas escribir un informe para tu cliente. Lo primero que debes hacer es revisar todos los datos y escribirlos cuidadosamente. Luego, revisa la información para asegurarte de que esté libre de errores tipográficos, clara, profesional y precisa.
#5: Sé proactivo
Ser proactivo o tomar la iniciativa no significa que estás volviendo a los primeros años en que te uniste a la empresa. De hecho, debería ser un buen hábito que mantengas durante toda tu vida.
Más que nunca, las empresas buscan empleados que no necesiten esperar órdenes. Ellos notan lo que debe hacerse y actúan. Este es uno de los buenos hábitos laborales porque evita problemas y mantiene todo funcionando sin contratiempos.
Por ejemplo: imagina que detectas un problema en el trabajo. Si ves una manera de hacer un proceso más eficiente, todo lo que necesitas hacer es compartir tu idea con tus compañeros y tu gerente para que todos se beneficien.
#6: Nunca digas “no es mi trabajo”
La realidad actual es muy diferente de las circunstancias de hace unos años —o incluso décadas—. En el pasado, un empleado permanecía en una empresa durante toda su carrera y solo se le requería realizar tareas específicas.
Hoy, las cosas cambian a un ritmo rápido y las empresas ya no pueden depender de empleados “estáticos” que solo puedan realizar un par de tareas. Los empleados también necesitan adaptarse a nuevas circunstancias. Aprenden nuevas habilidades y estudian cómo realizar tareas completamente diferentes.
A los ojos de la empresa y de los gerentes, serás visto como adaptable y demostrarás espíritu de equipo.
#7: Acepta la crítica constructiva
Muchos empleados odian todo tipo de crítica. Y si bien puedes adoptar esta postura cuando la crítica solo busca hacerte sentir mal o desanimado, tu enfoque debería ser diferente cuando se trata de crítica constructiva.
Usar la crítica constructiva como una forma de mejorar es un buen ejemplo de hábitos laborales positivos. Supongamos que tu jefe suele decirte que tus informes son muy cortos, no incluyen toda la información que deberían y están llenos de errores tipográficos. En lugar de sentirte triste y desmotivado, deberías aprovechar la oportunidad para evolucionar y convertir esto en parte de tu lista de buenos hábitos de trabajo.
#8: Sé un jugador de equipo
Siempre que sea posible, el trabajo en equipo es preferible al trabajo individual, ya que las tareas se realizan más rápido y de manera más fluida.
Para asegurarte de convertir esto en un buen hábito, tú y los demás miembros del equipo deben ser conscientes de sus fortalezas y debilidades. ¿Por qué? Imagina que estás trabajando en un proyecto y alguien tiene dificultades con una tarea. Los otros miembros del equipo pueden ayudarlo, permitiendo que el trabajo se complete a tiempo.
Es importante tener en cuenta que ser un jugador de equipo no significa que harás todo el trabajo por los demás. Sin embargo, a veces puedes ayudar, mostrar empatía, ofrecer retroalimentación constructiva y apoyo.
Ser un jugador de equipo significa trabajar en un espacio compartido. Incluso de manera remota, puedes estar cerca de tus colegas gracias al poder funcional de las herramientas y el software digital. Servicios como Flowlu no solo acortan distancias, sino que también automatizan tareas rutinarias de proyectos. Con software especializado, fomentar buenos hábitos se vuelve más fácil y rápido.
#9: Viste apropiadamente
La forma en que te vistes para trabajar dice mucho sobre ti y cómo te sientes. La ropa y los atuendos adecuados deben demostrar respeto por tu lugar de trabajo y estar dentro de la cultura de la empresa.
En caso de que estés buscando un ascenso, deberías considerar vestirte un poco más formal de lo habitual. Esto demostrará que no solo eres profesional, sino también que tienes ambición. Como siempre, debes considerar el entorno laboral, así como la cultura de la empresa y del país en el que vives.
#10: Mantén un equilibrio entre trabajo y vida personal
Supongamos que estás deseoso de obtener ese ascenso y has estado trabajando arduamente para demostrárselo a tu jefe. También deberías tomarte un tiempo para tu vida personal para prevenir el agotamiento.
Mantener un buen equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal es crucial. Por lo tanto, no solo debes adquirir buenos hábitos laborales, sino también buenos hábitos personales. Puedes empezar estableciendo un horario en el que solo dediques tiempo a tu familia u otras actividades personales. En cuanto comiences a hacer esto, notarás que tu nivel de estrés disminuirá.
Estas son algunas cosas que puedes hacer para lograr este equilibrio:
- Establecer claramente tus horas de trabajo
- Tomar descansos a lo largo del día
- Dedicar tiempo para relajarte y disfrutar de tus hobbies favoritos diariamente
- Cuando estés en tu tiempo personal, debes apagar las notificaciones laborales.
#11: Sobresalir
Muchas personas ven el trabajo y solo ven el mínimo que deben hacer para mantener su empleo. Estamos seguros de que tú no te identificas con ellos. Por el contrario, quieres ser un buen profesional. Por eso, deberías considerar sobresalir, lo que es lo mismo que hacer más de lo que la gente espera.
Si te preguntas por qué este es un buen hábito, la respuesta es sencilla: porque demuestras dedicación al trabajo. Además, puede traerte cosas buenas, como un ascenso, por ejemplo. O puedes empezar a ser visto como alguien en quien confiar. Esto, en última instancia, te ayudará a abrir algunas puertas.
#12: No procrastines
Aunque no lo veas de esta manera, la verdad es que la procrastinación es un mal hábito. Cuando procrastinas, acumulas tus tareas hasta el punto de sentirte completamente abrumado. Algunas personas incluso pueden experimentar síntomas de burnout. Por lo tanto, necesitas ponerle fin a esto, y ahora es el momento adecuado.
Cuando solo quieres posponer tus tareas, hay dos cosas más que suelen acompañarlo: la falta de motivación y la falta de disciplina. Pueden presentarse ambas o solo una. Lo importante es que estés listo para convertir esta procrastinación en productividad y en algo más importante: un buen hábito.
Así que, como puedes entender fácilmente, primero necesitarás motivarte y encontrar disciplina. En realidad, los resultados no serán inmediatos, pero lo lograrás.
Puedes comenzar por:
- Determinar una motivación para cada tarea que necesites hacer.
- Comenzar realizando las tareas más complejas.
- Tener un tiempo limitado y bien definido para revisar el correo personal y las redes sociales.
- Establecer un horario para el día siguiente.
- Dejar de presionarte a ti mismo.
#13: Sonríe y sé positivo
Muchas personas que ven estas características en alguien piensan que esa persona es amable; en realidad, es mucho más que eso. Sonreír y mantener un estado de ánimo positivo en el trabajo puede ser uno de los mejores ejemplos de buenos hábitos laborales que deberías desarrollar. ¿No nos crees? Piensa en el siguiente escenario: estás en una reunión con tu equipo, que está muy preocupado y estresado por un proyecto.
Si entras con una sonrisa sincera y una actitud positiva, puedes estar seguro de que influirás positivamente en tu equipo. Estarás transmitiendo confianza y calma.
Si logras convertir esto en un hábito, puedes estar seguro de que tu lugar de trabajo será no solo más feliz, sino también más eficaz.
#14: Cumple con los plazos
Cumplir con los plazos es crucial tanto para los equipos como para la empresa en general. Después de todo, la reputación completa de la empresa puede estar en juego si constantemente no cumples con los plazos.
Para asegurarte de que siempre cumplas con los plazos de ahora en adelante y construir un buen hábito, necesitas una planificación cuidadosa. Comienza revisando las tareas y planifícalas en consecuencia, además de agregar recordatorios para cuando los sub-tareas necesiten completarse.
Cumplir con los plazos es una parte muy importante de tu trabajo. Al cumplirlos regularmente, podrás mejorar tu reputación, sin mencionar que ayudarás al éxito de todo tu equipo.
#15: Mantente aprendiendo
Otro buen hábito que deberías adoptar es mantenerte aprendiendo para asegurarte de estar siempre al día con las tendencias de la industria y adquirir más habilidades al mismo tiempo. Esto ayudará tanto a tu equipo como a la organización.
Imagina que eres un gestor de proyectos. Siempre puedes tomar algunos exámenes de certificación para asegurarte de estar listo para asumir proyectos más grandes.
Pero hay otras situaciones. Supongamos que estás en el equipo de marketing y decides aprender más sobre los datos de los clientes en tu tiempo libre. Entonces puedes empezar a analizar los datos de la empresa y proponer mejores campañas de marketing. Esto no solo será bueno para la empresa, sino también para ti mismo. Después de todo, podrías recibir un aumento o ser promovido. El secreto es la mejora continua.
#16: Admite errores y cuando no sepas la respuesta
Nadie lo sabe todo. Esto es un hecho. Entonces, ¿por qué deberías tú? Sin embargo, muchas personas, cuando están en el trabajo, piensan que deben saberlo todo incluso cuando no es así. Y esta es precisamente la actitud que deberías evitar.
En su lugar, deberías crear el buen hábito de admitir cuando te equivocas o cuando cometes un error, así como admitir cuando no sabes la respuesta. Mientras que en la primera situación deberías disculparte con la persona afectada por tu error, en la segunda puedes admitir que no sabes, pero aún así ofrecer tu ayuda para encontrar una solución.
#17: Haz preguntas importantes
A muchas personas no les gusta cuestionar a otros, ya sean compañeros de equipo, el gestor del proyecto o el jefe. Sin embargo, hacer preguntas que realmente importan puede ser un buen hábito que deberías desarrollar.
Las preguntas importantes deben considerarse como aquellas que son abiertas y que pueden proporcionar más colaboración y comprensión.
Por ejemplo: supongamos que estás trabajando en una nueva aplicación y el cliente solicita que se agregue una nueva función. En lugar de preguntar cuándo se agregará, deberías preguntar cómo esta función se alinea con el objetivo principal de la aplicación o cómo se gestionarán las prioridades establecidas.
Como puedes ver, estas no son preguntas tradicionales, sino comunicación efectiva que puede generar discusiones positivas e incluso ayudar a anticipar problemas e inconvenientes.
#18: No chismes
Todos saben que una oficina es una fuente tradicional de chismes. Sin embargo, deberías evitar ser parte de ellos, ya que pueden generar divisiones entre compañeros de trabajo y poner en riesgo la confianza.
Los chismes no siempre tienen que ser sobre alguien que cometió un error. También pueden estar relacionados con posibles despidos que generan mucha ansiedad. En cualquier caso, ambas situaciones pueden desviar el enfoque y la atención de tareas importantes.
Por lo tanto, es hora de poner fin a los chismes.
#19: Sé amable
Muchas personas creen que si alguien es amable en el lugar de trabajo es porque es débil. Bueno, la amabilidad y la falta de personalidad no son lo mismo. Cuando eres amable, no solo construyes relaciones sólidas, sino que también mejoras el ambiente laboral, fomentas el trabajo en equipo y aumentas la productividad.
Supongamos que estás trabajando en un proyecto con otros colegas y notas que uno de ellos tiene dificultades con una tarea en la que podrías ayudar. Deberías intervenir y ofrecer tu ayuda. Pero si fueras antipático y dejaras que tu colega siguiera teniendo problemas, esto afectaría el proyecto, tal vez incluso retrasándolo. Además, la relación con tu colega tampoco sería la mejor.
¿Ahora puedes ver y entender el poder de la amabilidad? Estamos seguros de que sí, y estás listo para empezar a adquirir este nuevo buen hábito también.
#20: Sigue la visión y creencias de la empresa
Siempre deberías adaptar tu mentalidad para asegurarte de seguir y cumplir con la visión y las creencias de la empresa. En última instancia, solo estás asegurándote de estar alineado con los objetivos de la empresa.
Imagina que uno de los objetivos de la empresa es brindar el mejor servicio al cliente de la industria. Para asegurarte de estar alineado con este objetivo, debes dar siempre lo mejor para garantizar la satisfacción del cliente.
Puedes hacerlo resolviendo problemas rápidamente, escuchando activamente y tomando siempre nota de los comentarios de los clientes.
Conclusión
Cuando buscas aumentar tu productividad y tu carrera, es crucial desarrollar buenos hábitos laborales. Te hemos mostrado ideas útiles para el éxito profesional y la importancia de planificar una rutina de trabajo de acuerdo con ellos.
Ten en cuenta que estos ejemplos de buenos hábitos laborales tomarán tiempo en desarrollarse, pero llegarán a formar parte de ti. Recuerda ser paciente y solo elegir los hábitos que tengan más sentido para ti.
Aunque compartimos 20 buenos hábitos, no necesitas adoptarlos todos. Lo importante es que empieces ahora.
Muchos buenos hábitos son fáciles de adoptar cuando tienes un ayudante. Uno digital es el más confiable. Un software simple y potente como Flowlu apoya estos hábitos de manera práctica. Te ayuda a mantener la puntualidad con herramientas de seguimiento de tiempo, ser responsable mediante chats internos y mostrar el progreso real de las tareas. Los KPIs claros e informes hacen que tu productividad sea visible en lugar de asumida.
Construye mejores hábitos y apoya tu carrera con un software que te ayude a mantener la constancia.
En pocas palabras, los buenos hábitos son rutinas que utilizas para establecer prioridades y que te ayudan a mantenerte enfocado en el trabajo.
Existen buenos y malos hábitos de trabajo. Por eso, es importante identificar los malos hábitos y reemplazarlos por buenos. Algunos de los malos hábitos más comunes incluyen la procrastinación, los chismes y los objetivos poco claros.
Primero, haz una lista de los hábitos que reducen tu productividad. No intentes abandonar todos los malos hábitos a la vez. Elige solo uno o dos para empezar. Romper un mal hábito es tan difícil como crear uno bueno. Algunas personas creen que, para dejar un hábito, necesitas resistir durante el mismo período de tiempo que tardaste en adoptarlo.
Una buena práctica es reemplazar las acciones negativas por positivas, o reintegrarlas. Por ejemplo, si estás procrastinando, permítete perder algo de tiempo, pero cambia el contenido: en lugar de desplazarte por las redes sociales, lee artículos útiles o algunos capítulos de un libro.




